Peñas y filiales en Río Cuarto

Por Bruno Aricó – 

El fútbol es considerado como el deporte más popular y que más se acerca a un espectáculo en nuestro país. Conlleva muchas prácticas alrededor del mismo y configura diferentes actitudes en los hinchas/espectadores. Pero existe un problema: el “unitarismo” y la centralidad de las pasiones en una sola área geográfica, Buenos Aires.

¿Es diferente el hincha de un equipo que puede verlo todas las semanas, ir al estadio, compartir el sufrimiento con otros a su lado, del hincha que está a cientos o miles de kilómetros y sólo puede verlo por televisión o escucharlo por radio? ¿Adquiere más legitimidad el que ve a su equipo todos los domingos? En el interior, donde los hinchas están lejos del arraigue territorial de su club, se crean las famosas peñas o filiales.

En la ciudad

En Río Cuarto, existen diferentes peñas y filiales de los clubes de Buenos Aires. En estos lugares, los hinchas crean una comunidad grupal con un sentido de pertenencia muy fuerte. Meneses Cárdenas (2008), nombra a los asistentes al ritual del partido como “comunitas”: ellos son todos iguales, no tienen jerarquías y se reúnen con el fin de alentar a su equipo. El mismo autor habla de la identidad que se conforma mediante el posicionamiento del individuo dentro de un imaginario en la sociedad, en oposición a un “otro”. Este imaginario se da en las peñas, donde existe el “nosotros”: vestidos con los mismos colores, reunidos y conformando una comunidad, un grupo, una familia, que librará en cada partido una batalla contra ese “otro” equipo que quiera vencerlos.

Para este autor, el fútbol es un espacio privilegiado para observar las relaciones, las contraposiciones y el afianzamiento de identidades locales, regionales o nacionales. La caracterización principal de las filiales y las peñas en Río Cuarto y en el interior, es identificarse no sólo con el club que representan, sino también con un arraigue local. Los miembros de las filiales se definen como “los hinchas de… en Río Cuarto”, lo cual permite generar y construir relaciones interpersonales y producir una socialización en torno a un elemento común.

El ritual es otro de los elementos clave para entender la dinámica de estos lugares. Aquel ritual que se desarrolla en el estadio, es reproducido en las peñas. Inclusive, los mismos sujetos definen a sus lugares con el nombre del estadio (Por ejemplo, “La Bombonerita de Río Cuarto”), ya que al reunir a esos “comunitas” en un mismo lugar, con símbolos e identificaciones compartidos, se recrea la sensación de estar en la cancha. Martine Segalen (1998) habla de que el club, el partido y las peñas son objetos de identificaciones, simbolizaciones y ritualización. Esos vínculos de identificación entre la hinchada y su club son múltiples: desde el estilo de juego del equipo hasta los valores que profesa el club.

Victor Turner (1988) define el momento del ritual en base a un concepto clave: la liminalidad. Esta definición se refiere al momento intermedio entre un estado de situación y otro, en el que no se está situado en ninguno de los dos. “En el partido de futbol final habrá campeón o vencedor: en ese momento hay un sufrimiento previo para luego llegar a un gozo”, explica Turner. El concepto de “comunitas” juega un rol fundamental, ya que ese sufrimiento compartido por los integrantes de las filiales se da en un espacio no jerarquizado. Todos y todas, sin importar clase social, económica, religión, ideología, etc. están reunidos por un objetivo común, que su equipo consiga el triunfo deseado para aliviar esa tensión.

El hecho de concebir las peñas y filiales tiene que ver con pasar estas etapas de “sufrimiento” en ambientes compartidos con otros que pasen la misma situación. Ese ritual, que se lleva a cabo en los estadios todos los fines de semana, ya no es propiedad exclusiva de los que tienen la ventaja de vivir en la misma ciudad, sino que la territorialidad se redefine para poder trasladarlo al interior.

Nuestro objetivo

El objetivo de tratar esta temática en una página web es romper con esa distancia territorial que separa algo tan genuino como la pasión de un hincha y su equipo. Como indica Roxana Cabello en su libro “20 minutos al futuro” (2019), los usos de las tecnologías digitales interactivas pueden ofrecer oportunidades para el acceso a la información y el desarrollo de proyectos, pero también pueden consolidar distancias y brechas que se tornan cada vez más estructurales desde el punto de vista social y cultural.

Cabello retoma a Manuel Castells (2001), quien habla de que a través de estos procesos  se produce una nueva forma de espacio, que es un espacio de flujos, en el que entabla conexiones entre lugares a través de redes informáticas telecomunicadas. Este concepto permite pensar una nueva forma de organización de la interacción social que es tanto simultánea como a distancia y que se produce a través de la comunicación en red apoyándose en la tecnología de las telecomunicaciones, de la comunicación interactiva y de transporte rápido. Para Castells, las redes de comunicación ofrecen al espacio de los flujos una configuración territorial. Se trata de un espacio que no es indeterminado y que es material. Su estructura y significado depende de las relaciones construidas en el interior y alrededor de la red que procesa los flujos específicos de comunicación.

Ambos autores hablan de que la tecnología no suprime la geografía, pero sí redefine la distancia. En esta línea, pensamos esta página como un espacio de flujos, que entabla conexiones en red y cuyo contenido redefinirá la distancia que separa a los hinchas de su club, de su territorio e intentará unir a los mismos fanáticos desperdigados por el país entre sí. En este sentido, dejamos abierta la posibilidad a incluir información sobre peñas y filiales de otros lugares y de diferentes clubes, para que este espacio pueda servir de conexión entre todos.

Identidades

El documento elegido

La mayoría de nuestros datos del documento, cuando somos anotados en el registro civil, no son elegidos. El nombre, algo que conforma nuestra identidad para toda la vida, no pertenece a nuestra autoría (aunque actualmente puedan hacerse trámites relacionados al cambio de nombre). Hay una cosa que las personas sí podemos elegir a lo largo de nuestra vida y que conforma, para los futboleros, algo tan importante que debería estar incluido en el DNI particular de cada uno. Elegir de qué club uno es hincha es una decisión que queda marcada para toda la vida, inclusive para las generaciones futuras de la descendencia de esa persona. Los colores nos acompañan en todos los momentos de nuestra vida, nos remiten a lugares donde fuimos felices y donde sufrimos. Más allá de las buenas y las malas, la identidad que adoptamos al ser hincha de un club configura no sólo una manera de ver y sentir el fútbol, sino también una forma de vivir. Los hinchas de un mismo club se agrupan en formas particulares de ser, que inclusive llegan al punto de poder determinar, a la distancia, cuáles son los colores que tiene una persona tatuados en su corazón.

Identidades en la filial

Magalí Arangue

Magalí “Magui” Arangue es miembro de la comisión directiva de la filial de Racing Club en Río Cuarto. La filial es como su segunda casa, y la gente que siempre va a ver los partidos, su segunda familia. “Como el católico va a la iglesia, yo vengo todos los domingos a ver a Racing”, cuenta con fervor. Su historia con el fútbol data desde el año 2001, cuando Racing salió campeón por primera vez en 35 años. “Mis hermanos y yo éramos chicos, y éramos pobres. Mi viejo nos llevó a un bar a ver el partido, que en esa época era codificado. Con una gaseosita tiramos los 90 minutos. Fue la primera vez que lo vi llorar y yo no entendía bien qué pasaba, pero a partir de ahí nos hicimos fanáticos”, recuerda Magui, emocionada.

La primera vez que Magui viajó a Avellaneda para ver a Racing fue a través de su hermano, quien había cobrado su primer sueldo. Llevó a toda la familia, y Magui no podía ocultar sus nervios antes de entrar. “Mi hermano me abrazó y me dijo ‘subí los escalones y decime qué sentís’. Fue la sensación más linda de mi vida, salir y ver el césped y las tribunas llenas. Es como un tatuaje, una vez que vas por primera vez, no podés parar”, relata Magui con la voz exaltada.

Desde aquella vez, sus viajes a través de la filial fueron cada vez más frecuentes. Sin embargo, al principio no fue fácil para ella insertarse en esa comunidad. “Mi viejo no me dejaba venir acá”, rememora Arangue, y cuenta cómo logró convencerlo: “jugábamos contra Boca y quería ver el partido en la filial, que estaba en la calle Cabrera. Mi viejo me insistía con qué iba a hacer yo ahí, si eran todos hombres. Finalmente pude ir y Toto, un señor que siempre estaba, les dijo a los muchachos que se cuidaran con las puteadas. Cuando nos hacen un gol, la primera que gritó con todo fui yo y recién ahí me aceptaron como una más”.

Guadalupe y Valentina Fessia

Guadalupe y Valentina Fessia son dos hermanas que siempre van a la filial a ver los partidos y, cuando no, viajan a verlos en la cancha. “A nosotras nos llevan a la cancha desde que éramos bebés. Tenemos todo de Racing”, narra Guadalupe, más suelta que su hermana. Ella jugaba al fútbol desde pequeña y ahora lo hace en Fusión, uno de los equipos locales. “No se nos ocurrió que queremos ver y jugar al fútbol ahora, es desde siempre”, afirma convencida sobre la relación de las mujeres con la redonda.

Ambas hermanas coinciden en que el ambiente en la filial es muy familiar. «Nosotras si no viajamos a Avellaneda venimos acá y siempre nos tratan con la mejor. Cada uno tiene sus cábalas para ver el partido y todos nos respetamos entre nosotros», cuenta Guadalupe. Además, remarcan que la identidad racinguista se basa en que todos son una gran familia. «Acá nuncate van a tratar distinto por ser más chica o ser mujer, todos son iguales. Lo único que queremos es ver a Racing ganar», relatan ambas.

Las dos están orgullosas de que Racing sea uno de los clubes que está a la vanguardia en la visibilización de las discplinas femeninas. Ellas, como muchas otras racinguistas cuando van al Cilindro, asisten al predio Tita Matussi, un lugar de encuentro para los y las hinchas que viajan del interior antes de los partidos. El lugar está nombrado en honor a una señora que vivía en los alrededores del estadio y era considerada la madre postiza de los jugadores en los años sesenta.

Peñas y filiales en Río Cuarto

Peña Juan “Topo” Irigoyen

  • Avenida Argentina 49
  • Se ven partidos de Liga, Copa y amistosos
  • Realizan actividades sociales en barrios de la ciudad

La peña de San Lorenzo en Río Cuarto cumplió 20 años en marzo pasado. Su nombre se lo debe a Juan José Irigoyen, futbolista nacido en Río Cuarto que se formó en Estudiantes y debutó en 1971. En San Lorenzo jugó 45 partidos entre 1972 y 1974, convirtiendo 13 goles. El lugar se caracteriza por tener murales realizados por artista locales, tanto en su sede anterior (cercana a la terminal de ómnibus) como en la nueva en Banda Norte. Además, es la que más objetos representativos tiene, como banderines, cuadros, camisetas, banners y escudos del club.

El Ciclón de Boedo cuenta con un total de 145 peñas y agrupaciones reconocidas por el club. 131 se encuentran en el país y tiene 14 en el exterior, de las cuales la mayoría se encuentra en España, aunque también hay en países como Francia, Israel y Estados Unidos. En la provincia de Córdoba cuenta con otras cuatro además de la de Río Cuarto: Córdoba, Villa María, San Francisco y Santa Rosa de Calamuchita.

Filial Racing Club

  • República del Líbano 763
  • Se ven partidos en el lugar y se organizan viajes una vez por mes
  • Cuenta con una comisión directiva integrada por 16 personas

La filial de Racing Club en Río Cuarto cumple 15 años en 2019. Antiguamente se ubicaba en un local sobre la calle Cabrera, entre San Juan y Sebastián Vera. En 2012 tuvieron que abandonar el lugar y a partir de 2013 se establecieron en su nuevo sitio en Banda Norte. El lugar se caracteriza por los cuadros y objetos antiguos, de las épocas más gloriosas de Racing, y por las nuevas adquisiciones: una cinta de capitán de Diego Milito, del título obtenido en 2014 y una fotografía que cubre la parte inferior de la puerta de entrada de Lisandro López, valuarte del campeonato ganado en 2019.

La Academia cuenta con 116 filiales oficiales en el país y alrededor del mundo. 23 de ellas son las que se ubican en territorio internacional, con destinos realmente remotos. Racing tiene representación en países como Finlandia, Polonia, Singapur y hasta Mozambique. En la provincia de Córdoba, además de la sede de Río Cuarto, cuenta con otras filiales en la capital, Villa María, San Francisco y Unquillo.

Peña del Imperio Boquense

  • Trabajo y Previsión 888
  • Se organizan viajes y ocupan un sector específico en La Bombonera
  • Están renovando la sede y esperan tenerla lista para el próximo torneo

La peña de Boca Juniors en Río Cuarto es una de las más antiguas de la ciudad. Se fundó hace casi 30 años y su sede anterior era en Bolívar 41. Según sus encargados, es el sitio que más gente convoca a la hora de ver los partidos. Recientemente, tuvieron que reubicarse en su nuevo local del Barrio Mójica, en donde están trabajando en la puesta a punto para tenerla lista en el comienzo de la próxima Superliga. Por esta razón, no tiene aún muchos elementos dispuestos en el local, aunque una bandera grande ocupa el frente del lugar.

El xeneize cuenta con 185 peñas oficiales en Argentina y el mundo. Entre las que se encuentran en el extranjero, Boca tiene representación en España, Estados Unidos, Canadá y México, entre otros. En la provincia de Córdoba cuenta con 29 peñas, entre ellas se pueden encontrar en lugares como Villa María, Coronel Moldes, Carlos Paz, La Carlota y Jesús María, entre otros.

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3 Respuestas

  1. junio 24, 2019

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  3. junio 24, 2019

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