Fotógrafos en pandemia: Reinventarse para seguir

Estos últimos meses el planeta entero ha sido puesto de cabeza con la aparición de la pandemia que desató el Covid-19. 

En especial, el mundo laboral la ha sufrido con gran intensidad, pero aún más duro ha sido para los fotógrafos, que generalmente suelen ser trabajadores freelance en una profesión que no recurre ocasionalmente al teletrabajo.

La pandemia ha frenado muchas cosas en todo sentido y no ha quedado exento de esta situación el mundo fotográfico.  Ha habido crisis, desempleos y cancelaciones de todo tipo de proyectos en todos los ámbitos que vengan a nuestras cabezas y los fotógrafos riocuartenses no han zafado de esta gran problemática. Atravesando este sorpresivo año, debieron inventar por sus propios medios alternativas de ingresos económicos ya que no han recibido ningún tipo de ayuda por parte del Estado.

Este es el caso por ejemplo de lo que sufrió Cynthia Bringas, una simpática fotógrafa especializada en sesiones de bodas y quinceañeras a quien la cuarentena ha sorprendido por completo y a quien sus ingresos económicos le han sido puestos pies hacia arriba:  “Fue un año raro en todo sentido. Generalmente en enero yo ya tengo la agenda completa hasta Diciembre y este año no tuve ni un solo evento para el mismo”.

Aunque asegura que no ha tenido pérdidas de ganancia tan importantes como otros colegas que debieron devolver dinero a sus clientes por casamientos o demás eventos cancelados, afirma convencida que la pandemia ha desordenado toda su agenda teniendo que replantearse nuevas alternativas de venta.

Carla Risatti, opina de manera similar.  La profesional especializada en fotografía de familias, niños, bodas y quinceañeras ha tenido que cancelar los eventos que tenía ya programados para este 2020. Tuvo que poner todo en pausa y evaluar  cuando era posible volver a festejar a lo grande y así concretar sus trabajos. 

Ella explica: “Todos hemos ido buscándole la vuelta para poder subsistir y retomar nuestra actividad normal cuando todo esto pase”.  Y agrega queDe a poco se van retomando algunos eventos – muy chiquitos y muy raros- como los casamientos por civil y los bautismos. Pero el flujo de trabajo es muy reducido en comparación con otros años en estas mismas fechas”.

A pesar de las consecuencias, Carla también declara muy convencida que ella no se ha planteado un nuevo rumbo en cuanto a su profesión, porque realmente le gusta muchísimo, la disfruta y le apasiona, por lo que va a aguantar todo lo que se le presente con tal de seguir acompañando a las familias que la contratan y registrando todos esos momentos importantes que suelen pasar desapercibidos, incluyendo el crecimiento de sus pequeños. 

Carla estudió fotografía en Córdoba en La Metro, se recibió en 2011 y a partir del año 2012 comenzó a trabajar en Río Cuarto de manera independiente. 

Fue alrededor del 2015 que tuvo una gran oportunidad que definiría el rumbo de su carrera: la de acompañar a una amiga y también colega a un congreso de fotografía infantil que la dejó fascinada. 

Desde ese momento decidió que su trabajo se centraría principalmente en niños y familia  que es lo que más disfruta, aunque ella asegure que en su trabajo realiza “Un poco de todo”

Teletrabajo: ¿La nueva normalidad? 

Sin duda y como es lógico, nadie sabe lo que va a pasar en las próximos días, semanas e inclusive meses, y es por eso que en general los fotógrafos que han sido interpelados se muestran un tanto resignados aunque no derrotados: “Pienso que no fue un año perdido, que me pude adaptar bien con las nuevas formas de trabajo y que si bien no tuve el mismo rendimiento que años anteriores, si hubo más aprendizaje de lo normal que supo cambiar mi visión cotidiana, y cuando esto ocurre todo vale la pena, si hay enseñanza no hay pérdida de tiempo” dice Martín Jaime Magnano, un joven fotógrafo  riocuartense perteneciente al staff de trabajo de la reconocida compañía fotográfica “Focus Río Cuarto”.

Y es que, si bien toda esta situación polémica ha sido motivo de desesperación, frustración e inclusive estrés en todo el mundo, también ha dejado enseñanzas en la gran mayoría de las personas.

“En cuanto al aislamiento, creo que a nivel tanto profesional como personal, nos hizo replantearnos varias cosas a todos, y nos mareó bastante. Durante todos estos meses uno va teniendo diferentes momentos, mejores, peores, pero bueno, la vas remando y pensando opciones para salir adelante, pensando un plan B por las dudas que esto se alargue mucho más”. Señala carismáticamente la joven de cabellos dorados, Carla Risatti.

Por su parte, Cynthia Bringas añade “Fue un año en el que pude hacer cursos de todo tipo, hasta aprendí muchas cosas de cocina. Miré muchos tutoriales. Podría decirse que fueron unas mini vacaciones del trabajo para estudiar y aprender sobre muchas otras cosas. Creo que es cierto el dicho ‘No hay mal que por bien no venga’ ”.

En la misma línea, Martin Jaime Magnano cuenta cómo  el aislamiento ha sido en gran medida una instancia de aprendizaje para cualquier persona, y para algunos incluso una oportunidad de cambiar la visión de lo que era la vida cotidiana y su rutina.

También asegura que al principio la inspiración e ideas le fueron difíciles de encontrar, pero que, pasado un tiempo vinieron hacia él de manera más natural que de costumbre y de una forma totalmente distinta a la que conocía: Fue como descubrir una cara nueva de la profesión”, asegura. 

Martin – Tincho para algunos- agrega que durante este tiempo ha podido entender que no se necesita un momento específico y con determinadas condiciones para tomar una buena fotografía que logre transmitir algo e impactar en las retinas ajenas, sino que es el punto de vista del fotógrafo, su creatividad, imaginación, el sentimiento y el tiempo que le dedica a su trabajo lo que hace a una foto más o menos buena. 

“Si lo quisiera resumir en pocas palabras, diría que el aislamiento me enseñó que la foto no está en el exterior, sino en el interior de cada persona”. manifiesta el joven.

Sergio Gómez, otro joven fotógrafo freelance de la ciudad añade: “No creo que ninguno de mis proyectos se frustraron, es más… Yo diría que salieron mejor de lo planeado. Todos mis proyectos referidos a la fotografía en general eran el conocer nuevas técnicas de fotografía y video. Con respecto a conocimientos tuve un gran avance en este año gracias a que estuve mucho tiempo en mi casa y me permitió ver todo tipo de trabajos de otra gente y sus técnicas.”

Fotos por videollamadas

Con la instauración de la medida del teletrabajo adaptada a casi todos los campos laborales, el sector de la fotografía supo arreglar una problemática que todos veían imposible de resolver con soluciones claras, donde las producciones fotográficas, para las que generalmente – o al menos así lo creíamos – se necesita además de un encuentro cara a cara, un espacio físico perfectamente equipado, entre otros requisitos.

La gran mayoría de los entrevistados coinciden en lo mismo: En principio guardaron por un corto período de tiempo sus cámaras, comenzaron a ordenar sus archivos y proyectos y  procuraron entregar trabajos pendientes. Aunque, muy en el fondo todos extrañaban los encuentros cara a cara, el charlar, escuchar historias de sus clientes, pasar tiempo con las familias, compartir mates, y luego hacer las fotografías.

Contra todo pronóstico incierto para estos profesionales, muchos de ellos han decidido probar y  agudizar su ingenio y creatividad, buscando y rebuscando nuevas alternativas para desarrollar su trabajo desde marzo, encontrando una solución para ello en una de las herramientas revolucionarias del último siglo: las nuevas tecnologías y las redes sociales.

Es así, como desde marzo han puesto en práctica una nueva modalidad fotográfica: sesiones por videollamadas. 

Para ello, utilizan aplicaciones como Skype o Zoom, fijando un día de la semana y un horario específico – por la luz –  para realizar las mismas, explicando así también a sus modelos las respectivas pautas que deben seguir para obtener una buena foto. ¿Qué necesitaron? mucha creatividad y ganas de innovar.

Después de varios intentos que terminaron en buenos resultados, algunos de ellos continuaron utilizando este método siendo el ejemplo de los miles de fotógrafos que han aplicado en este tiempo la utilización de esta nueva alternativa a sus trabajos. Aunque, también hay quienes han decidido que aún prefieren esperar que vengan mejores tiempos y realizar las sesiones de manera presencial.

Protocolos

El distanciamiento, los barbijos, el alcohol en gel, las largas filas para entrar a cualquier negocio, entre otras prácticas nuevas; han hecho que ellos también se sientan de alguna u otra manera responsables de dejar registrado mediante un archivo fotográfico este momento difícil que estamos atravesando como sociedad.

Eso sí, todos coinciden en un punto y es en que hay mejor predisposición de la gente para hacer sesiones de fotos ya que la gente está perdiendo de a poco el miedo, por supuesto sin dejar de tomar precauciones y todos los cuidados posibles, lo que significa  una buena señal para los trabajadores más golpeados por la pandemia.

Entre los nuevos hábitos y protocolos establecidos desde el COE regional para la realización de las sesiones recientes al aire libre ha de destacarse más que nada el distanciamiento de un metro y medio entre quienes se encuentren presentes en la escena y el uso obligatorio de tapabocas, permitiéndole únicamente al modelo sacarselo para ser fotografiado. 

Por su parte, para realizar sesiones en ambientes cerrados, los profesionales deben tomar solo un cliente o sesión por día, ya que los espacios en los que se encuentran deben ser ventilados, desinfectados con lavandina, etc. También se les ha solicitado a los clientes que no circulen por el espacio cerrado.

La esperanza es lo último que se pierde El barbijo ya se volvió parte de la escena fotográfica

El hecho de volver a realizar sesiones de manera presencial no ha sucedido como arte de magia, sino que – como menciona Carla Risatti –  las personas poco a poco han ido dejando de lado esas inseguridades y paranoias que habían sido sembradas debido a los protocolos establecidos desde la sede del COE regional para el desarrollo del trabajo de los profesionales. 

En vistas a un futuro incierto para la mayoría del mundo, cómo era de esperarse, los fotógrafos  albergan en el fondo aún algo de optimismo y coinciden en esperar a que el año entrante sea mejor que este.

En palabras de Carla: “ Espero que podamos volver a reunirnos pronto en torno a festivales, conciertos, exposiciones y demás actividades culturales, incluso poderlas valorar más, ya que muchas veces menospreciamos lo que tenemos a nuestro alcance hasta que dejamos de tenerlo”.

Por su lado, Tincho Jaime concluye que: “Tal vez unos meses más vamos a estar así, aunque no creo que nos lleve otro año entero”. Aguardemos a que así sea realmente.

Ornella Liz Panigatti

Estudiante de Ciencias de la Comunicación, UNRC.

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