“Dejen que los niños se acerquen a mí”

Durante su peor etapa, el coronavirus privó a la sociedad, y sobre todo a los niños, a realizar su vida con la cotidianidad de siempre. Hoy, después de 7 meses, los “pibes” pueden volver al club de barrio, donde reanudaron la actividad física y se reencontraron con sus amigos.

En una de las citas más famosas de la Biblia, mayor libro del cristianismo, Mateo relata, en su evangelio, un momento donde Jesús se dirige a sus apósteles, que impedían que los niños fueran al encuentro con él: “Dejen que los niños se acerquen a mí, no se lo impidan”. Esta cita bíblica la han reproducido durante largos meses todos los clubes de fútbol de la Ciudad de Río Cuarto y de la región, que, coronavirus mediante, se vieron privados de recibir la visita de los pibes y pibas que día tras día se acercaban a sus instalaciones a realizar actividad deportiva, reunirse con sus amigos o, simplemente, a despejar sus cabezas de las complicaciones que la vida pudiera presentarles.

Hoy, tras varios intentos, protocolos entregados y diferentes planes para recibir a los niños, varias de las instituciones deportivas han logrado concretar lo que pidieron incesantemente. Bajo estricto cuidado, siguiendo paso a paso las pautas que la Agencia de Deportes de la Ciudad especificó en el protocolo y con muchas ganas, los profes y allegados a los clubes recibieron con grandes expectativas a sus chicos, que llegaron con las mismas sensaciones, entusiasmo y nervios, que vivieron la primera vez que pisaron el club. El retorno de los pibes a los clubes ha sido una luz entre tanta oscuridad. Cuando los gastos incrementan y los ingresos no son suficientes, la actividad del club se paraliza y los integrantes del club pierden su trabajo, la vuelta a los entrenamientos de las categorías infanto – juveniles vuelve a dar aire. Sumado al entrenamiento, vuelven a aparecer ingresos debido a las cuotas sociales que los padres abonan y con eso, el club puede seguir funcionando. “Nosotros dependemos pura y exclusivamente de lo deportivo, y si no está la cuota o ingreso deportivo, se hace muy difícil sobrellevar la situación. Ahora, de a poquito, nos estamos acomodando” dice Santiago Mariscotti, presidente del club Renato Cesarini, ubicado en el Barrio Obrero, al sur de la ciudad.

“Que los chicos hayan vuelto es importante ya que se volvió a ver actividad en el club, que hoy es la satisfacción más grande que podamos tener. La sensación de volver a ver el club con niños entrenando y divirtiéndose es muy gratificante” agrega Mariscotti. Es que, para la gran mayoría de los clubes, ver a los chicos de su “semillero” volver a correr en sus instalaciones cambia totalmente el panorama. “Los niños están muy entusiasmados por volver a entrenar y ver a sus compañeros” comenta el presidente de Renato.

“En este tiempo los ingresos fueron nulos y se hace insostenible la situación”, comentó Ezequiel Lucero, máxima autoridad de Centro Cultural Alberdi, en diálogo con el programa radial Acción Deportiva, y agregó “Necesitábamos que los chicos vuelvan a la institución. Hay muchos casos en donde se notan las ganas de volver a compartir un rato en el club con sus amigos y volver a entrenar”.

Pero el retorno no ha sido tan gratificante. Como era de esperarse, las deserciones en la gran mayoría de los niños y niñas han incrementado en gran número. Las autoridades de los clubes sostienen que aún existe ese gran miedo al virus que sigue deambulando por las calles de la ciudad y aún no se tienen las máximas precisiones para evitarlo, pero confían que con el correr del tiempo, los “fantasmas” desaparecerán y tendrán a los niños de siempre correteando en el verde césped de la cancha. “Hoy estamos trabajando con un 30% de la totalidad de los chicos que habían iniciado la pretemporada allá por el mes de marzo. La deserción se notó, aunque sabemos que muchos aún no empezaron por el miedo que hay sobre el virus” dice Mariscotti. “La mayoría ha vuelto a empezar. Algunos no se anotaron pero puede ser que sea por el miedo que tengan los padres. Sin embargo, tenemos la esperanza de recuperar la cantidad de chicos que teníamos a principios de este año” comentó Juan Montero, coordinador de las divisiones inferiores de Jorge Ross de La Carlota, en comunicación con LV16.

Pero aunque varios clubes han manifestado un gran “abandono” por parte de los niños, algunos viven una realidad muy diferente. “En Rosario comenzamos a entrenar el lunes 2 de noviembre, respetando ampliamente los protocolos y demás cuestiones. Todos los chicos que se presentaron en la pretemporada han comenzado de nuevo y con el agregado de que se sumaron algunos nuevos. Muchos manifestaron sus ganas de volver a verse y de entrenar, varios padres se han acercado a hablar con nosotros. Esperamos que con el correr de los días se sumen más chicos” dice Lucas Milanesio, profesor de fútbol en Rosario Fútbol Club, una de las instituciones relativamente nuevas, que sumó a las competencias de juveniles de la Liga Regional de Río Cuarto hace pocos años.

Retomando las complicaciones, además de la deserción, otra gran problemática es la de las dificultades tanto físicas como motrices que han padecido gran porcentaje de los pibes. “Hemos visto diferentes casos. Hay chicos que han vuelto igual desde la última vez que los vimos, otros que volvieron con sobrepeso, donde se nota el parate y el no hacer ningún tipo de actividad física en la casa” cuenta Pablo Borgogno, profesor de fútbol en Renato Cesarini. “En cuanto a lo futbolístico, es donde más retroceso se ha manifestado, ya que actividades simples como un pase con borde interno del pié, el control de la pelota, etc. Son cosas simples pero que denotan como se ha perdido la práctica” agrega Borgono. Pero, como aseguran los profesores, las cuestiones tácticas y futbolísticas no son lo más importante en este momento, ya que la búsqueda principal es hacer especial hincapié en lo recreativo y que a los pibes le sirva el espacio para volver a realizar alguna actividad física.

“Volver a ver a mis amigos y compañeros en el club que amamos y donde nos conocimos cuando éramos chiquitos es una alegría enorme. Además, nos reencontramos con nuestro más grande amor y nuestra mayor pasión: el fútbol” dice Ramiro Berardo, adolescente de 17 años integrante de la categoría sub 18 de Centro Social Las Higueras, quién volvió a practicar actividad en el predio del club higuerense esta semana. “Creo que muchos no regresaron ya que saben que este año no vamos a jugar ningún partido, y eso desmotiva bastante. Sin embargo, las ganas de volver a patear la pelota pueden más y estoy muy contento” agrega Ramiro.

Los pibes volvieron a entrenar y reencontrase con sus amigos (FOTO: Alejo Villagra)

El panorama para los que no volvieron

La competencia es la ausencia más grande. A principios de la pandemia, la Liga Regional de Fútbol de Río Cuarto dio por postergados todos los campeonatos que estaban pautados para este año. Todo ocurrió cuando tan sólo faltaba un fin de semana para que los chicos volvieran a competir. Sin embargo, que sólo se hablara de postergación le daba una luz de esperanza a los niños, que soñaban con volver a jugar todos los sábados con la camiseta de su club si la situación sanitaria mejoraba. El país, la provincia y la ciudad de Río Cuarto fueron experimentando una suba importante de casos por coronavirus, por lo que, el pasado 10 de septiembre, los pibes perdieron toda ilusión. La Liga de Fútbol anunció oficialmente la suspensión de la temporada 2020 en todas sus categorías, pasando todo al próximo año.

Sin embargo, muchos no perdieron las ganas de entrenarse y de seguir con lo que más les gusta. “Cuando me enteré que no iba a haber fútbol este año me sentí muy mal, pero no dejé de entrenarme en casa y me enfocaba en la vuelta” dice Ramiro Véliz, arquero de 17 años, quién defiende la camiseta de Estudiantes de Río Cuarto en las categorías infantiles de AFA. A pesar de ser una de las instituciones de la región con más niños entre sus filas, el “Celeste” es uno de los pocos clubes que no han llevado a cabo el regreso a los entrenamientos de sus

juveniles, aunque sí lo ha hecho con su plantel profesional. “Todavía no sabemos nada de cuándo y cómo vamos a volver a entrenar en el club, pero con mis compañeros no nos dejamos estar y seguimos moviéndonos para llegar de buena forma cuando se dé el regreso” agrega Véliz.

Apuntando al futuro

Con la confirmación oficial de que en lo que queda de año no habrá competencia, los clubes planifican el futuro, ideando planes para el final del 2020 y enfocándose en el próximo año: “La planificación a corto plazo es seguir con los entrenamientos que nos permiten, hasta que se pueda hacer algo distinto. Pensamos en darle continuidad a este trabajo, no parar, seguir en los meses de diciembre, enero y febrero, para comenzar a proyectar lo que será el año que viene, que seguramente los chicos y el club tendrán competencia”. Dice Santiago Mariscotti.

Además, Mariscotti sostiene que el apoyo de los padres y del club es fundamental para que los chicos no pierdan la motivación y el interés por asistir a los entrenamientos. “Sino apuntamos a convencer a los chicos de que la competencia de todos los sábados está cada vez más cerca, van a comenzar a alejarse del club y los campeonatos “clandestinos” nos van a ganar”.

Así, como Jesús logró convencer a sus apóstoles que los niños debían ir a su encuentro, los clubes de fútbol de Río Cuarto y la región lograron su cometido. 7 meses después, consiguieron que sus chicos, que, como dice la mayoría, son los que le dan vida al club, volvieran a ponerse la ropa de entrenamiento con el escudo que tanto los representa y tanto quieren y que volvieran a desear, más que nunca, que la pelota vuelva a girar por la cancha, para así poder abrazarse con sus compañeros en un grito de gol que será interminable.

 

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