{"id":4049,"date":"2023-04-14T16:01:42","date_gmt":"2023-04-14T19:01:42","guid":{"rendered":"https:\/\/contratexto.comunicampus.org\/?p=4049"},"modified":"2023-05-01T11:14:10","modified_gmt":"2023-05-01T14:14:10","slug":"trabajo-sexual-en-rio-cuarto-las-primeras-noches-se-pasa-frio-despues-te-acostumbras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contratexto.comunicampus.org\/2023\/04\/14\/trabajo-sexual-en-rio-cuarto-las-primeras-noches-se-pasa-frio-despues-te-acostumbras\/","title":{"rendered":"Trabajo sexual en Rio Cuarto: “Las primeras noches se pasa fr\u00edo despu\u00e9s te acostumbras”"},"content":{"rendered":"

Maricel relata c\u00f3mo fueron sus noches detr\u00e1s de las ventanas de la \u201czona roja\u201d de barrio Alberdi. \u201cEs cierto que R\u00edo Cuarto cambi\u00f3, pero seguimos viendo a los travas en la calle Pedernera, a las pendejas en la ruta y a las \u201cL\u00edas\u201d en las ventanas\u201d, advierte.<\/p>\n

Una calle de tierra y varios descampados. En una esquina, la verduler\u00eda de do\u00f1a Tota, una gentil anciana de casi 70 a\u00f1os que comenta con la misma candidez la suba del tomate y los \u00faltimos allanamientos. A diez cuadras hay una cooperativa, junto a la cual espera Maricel -nombre ficticio-, una mujer adulta dispuesta a contar su historia, que es la historia de muchas mujeres. Vive con dos de sus cuatro hijos. Los que no viven con ella ya fueron pap\u00e1s: \u201cDe dos varoncitos y una chinita\u201d, aclara Maricel, sin poder evitar su debilidad por la nietita de tres a\u00f1os. La casa tiene una cocina-comedor y dos habitaciones, una a medio terminar. Las paredes est\u00e1n reci\u00e9n pintadas de verde agua y una cortina separa el pasillo de las habitaciones y el ba\u00f1o. Maricel pone la pava para el mate y saca unas galletitas de la alacena.<\/p>\n

– \u00bfDulce o amargo?-, pregunta.<\/p>\n

Maricel fue trabajadora sexual desde muy joven. Hace algunos a\u00f1os decidi\u00f3 abandonar aqu\u00e9llas noches fr\u00edas a la intemperie para emprender un negocio en su propia casa: una qu\u00edmica. \u201cYa estaba podrida. Dos de mis chicos ya eran grandes y no pod\u00eda estar minti\u00e9ndoles todas las noches. No terminaban de entender qu\u00e9 es lo que hac\u00eda. Dejarlos solos me destru\u00eda, lloraba mucho. As\u00ed que un d\u00eda no fui m\u00e1s. Al principio cost\u00f3, pero despu\u00e9s se me ocurri\u00f3 lo de la qu\u00edmica y le fuimos agregando cositas, viste\u201d, cuenta.<\/p>\n

– \u00bfC\u00f3mo se llega al trabajo sexual?<\/strong><\/p>\n

– En mi caso no quedaba otra, hab\u00eda que comer. Yo no estudi\u00e9, no tuve la oportunidad de encontrar de qu\u00e9 trabajar. Era complicado y lo sigue siendo. Mi hijo m\u00e1s grande trabaja en las obras y \u00e9l hizo hasta segundo a\u00f1o del secundario, viste. Yo cuando arranqu\u00e9 todav\u00eda no ten\u00eda hijos ni nada, y bueno, de algo hab\u00eda que vivir. Me acuerdo que arranqu\u00e9 y quer\u00eda ser como L\u00eda Crucet, esa mujer exuberante y voluptuosa. Pero mi cuerpo no da para ser como ella (r\u00ede). Las primeras noches se pasa fr\u00edo, despu\u00e9s te acostumbr\u00e1s. A los 16 a\u00f1os arranqu\u00e9 a trabajar en la esquina, despu\u00e9s prob\u00e9 cerca del aut\u00f3dromo, pero me quedaba muy lejos. Entonces me instal\u00e9 en el puter\u00edo de los ocho cuarenta o las cabronas. Aparte me quedaba m\u00e1s cerca.<\/p>\n

Los \u201cocho cuarenta\u201d son, en la jerga del proxenetismo, los \u201cfiolos\u201d o \u201ccafishios\u201d, que se dedican a reclutar y \u201cregentear\u201d mujeres. Las \u201ccabronas\u201d son las mujeres que los acompa\u00f1an en esa tarea.<\/p>\n

– \u00bfPor qu\u00e9 no fuiste a la ruta?<\/strong><\/p>\n

– Primero porque era un viaje, aparte imagin\u00e1te lo que era a la vuelta caminar para este lado; capaz te choreaban en la esquina y \u00bfqu\u00e9 haces? Toda la noche chupando pijas para nada porque viene un negro y te roba cuando est\u00e1s entrando al barrio o cruzando el A Hoy en d\u00eda muchas pendejas se paran ah\u00ed. Si sos una chica joven te mandan m\u00e1s al sur. Van porque se drogan o por obligaci\u00f3n. Y como son primerizas les hacen de todo. Hay que poner l\u00edmites, porque los tipos se abusan.<\/p>\n

–\u00a0Dec\u00eds que las mandan, \u00bfQui\u00e9n las manda?<\/strong><\/p>\n

– Los maridos o los fiolos. Ojo que tambi\u00e9n est\u00e1n las cabronas, que agarran a las chinitas y las mandan a laburar. Y si no hacen plata las cagan a palos. Muchas de las que se paran hoy en d\u00eda o est\u00e1n en los puter\u00edos van porque las manda el marido, sino no ir\u00edan ni en pedo. Los fiolos no desaparecieron, aunque no haya cabarets. Debe haber m\u00e1s que antes\u2026<\/p>\n

Maricel se r\u00ede y acomoda su cabello. De pronto su postura cambia, como si quisiera transmitir seguridad o estuviera acusando a alguien. Entre mates y galletitas de agua, de pronto parece avergonzarse de lo que est\u00e1 contando. La risa le sonroja la cara mientras el cabello cae sobre su frente. Hace una pausa, toma otro mate y sigue. El agua todav\u00eda est\u00e1 caliente.<\/p>\n

–\u00a0\u00bfC\u00f3mo era una noche en la \u201czona roja\u201d de barrio Alberdi?<\/strong><\/p>\n

– Arrancaba tarde, despu\u00e9s de las doce, porque antes no iba nadie, todav\u00eda andaban los chicos en la calle. Te preparabas al frente de la ventana, cosa que si alguno pasaba ya te viera ah\u00ed. Se abr\u00eda la ventana y nos sent\u00e1bamos, una al lado de la otra. La m\u00e1s joven casi siempre era la primera que se ve\u00eda, para llamar m\u00e1s la atenci\u00f3n, aunque los tipos no le hac\u00edan asco a nada. Mucho viejo con plata pasaba. Los ve\u00edas sentados en su auto mientras daban vueltas por el barrio, porque hay varias ventanas que ver. En la que yo estaba era muy concurrida porque estaba yo (larga una carcajada). El viejo entraba, acababa en dos minutos y se iba. Ese era de los trabajos m\u00e1s f\u00e1ciles. Le decias \u201cvolv\u00e9 cuando quieras\u201d y el viejo asqueroso te dec\u00eda \u201csi, si. Nos vemos\u201d. Y por ah\u00ed el viejo abuso te chirleaba, \u00bfpodes creer?<\/p>\n

–\u00a0\u00bfLos m\u00e1s complicados cu\u00e1les eran?<\/strong><\/p>\n

– Los negros que ven\u00edan drogados. Esos se abusaban, los ten\u00edamos que sacar cagando. Una vez el fiolo casi mata a uno en medio del pasillo. Se hab\u00eda abusado de una chiquita joven. Lo cagamos a patadas en el piso: con las nenas eso no se hace.<\/p>\n

–\u00a0\u00bfQu\u00e9 se ve a la noche?<\/strong><\/p>\n

– Se ven muchas cosas. La noche no es para cualquiera. Te puedo asegurar que muchos de los que lean esto no se imaginan las ventanas o no entienden cuando nosotros decimos los 8-40. Es algo que desde chiquito nom\u00e1s lo aprend\u00e9s, porque te cri\u00e1s en medio de putas. Yo me cri\u00e9 as\u00ed, entre putas y fiolos. Te puedo asegurar que muchas pendejas chetas nunca escucharon hablar de la calle Pasteur, pero el padre era uno de los que ven\u00eda los s\u00e1bados a la noche, cuando la mujer sal\u00eda a comer con las amigas. Esas pendejas ni siquiera han visto estas luces amarillas, y yo a la misma edad que ellas ya estaba parada debajo de una. Un poco las envidio.<\/p>\n

Maricel vuelve a re\u00edr, aunque esta vez su risa parece de compromiso, algo forzada, como para suavizar la \u00faltima frase de su relato.<\/p>\n

– \u00bfCrees que todo pasa por una cuesti\u00f3n de oportunidades?<\/strong><\/p>\n

-Obvio, de ac\u00e1 antes sal\u00edas puta si eras nena, o chorro si eras nene. \u00bfEstudiar?, ac\u00e1 a nadie le importaba si estudiabas, si ten\u00edas 14 o 30 a\u00f1os. Est\u00e1bamos todas por lo mismo. O casi todas, porque tambi\u00e9n hab\u00eda algunas que ven\u00edan para tomar gilada y los mangos que se hac\u00edan los gastaban en eso. Mis hijos, gracias a Dios, nunca tuvieron que salir robar. Si me enteraba que lo hac\u00edan los mataba, pero de igual forma los discriminaban por vivir ac\u00e1 al fondo.<\/p>\n

La conversaci\u00f3n fluye mientras el mate comienza a lavarse y al termo ya le queda poca agua. Maricel frunce el ce\u00f1o cuando recuerda los abusos que sufri\u00f3 de algunos de sus \u201cclientes\u201d. \u201cSon unos asquerosos, la mayor\u00eda no quer\u00edan cuidarse \u2013sentencia-. Menos mal que en el \u00faltimo tiempo yo ya ten\u00eda las trompas ligadas\u201d.<\/p>\n

– \u00bfHubieses elegido esta vida para vos?<\/strong><\/p>\n

– Ni en pedo (r\u00ede otra vez, pero esta vez una l\u00e1grima asoma por sus ojos negros). Cagarse de fr\u00edo, que te golpeen, no estar en tu cama. No sab\u00e9s lo que se extra\u00f1a tu cama cuando est\u00e1s al costado de la ruta con un tipo que no conoc\u00e9s de nada. Esa sensaci\u00f3n de soledad no se la deseo a nadie. Te rompe al medio. Si no est\u00e1s drogada mientras lo hac\u00e9s sos muy infeliz. M\u00e1s en las condiciones en las que nos prostituimos nosotras. Hoy hay otras cosas en internet: telos a todo ojete. Hay chicas que viven muy bien de esto, que hacen plata porque se meten con gente de plata que les compran departamentos, les regalan los estudios. \u00bfSabes la cantidad de pendejas que se prostituyen porque de esa forma pagan sus carreras? Esas al lado nuestro son afortunadas, te aseguro que hasta eligen a quien cogerse. Nosotras no. Todo es muy distinto. Es muy triste pasar por las ventanas y seguir viendo a compa\u00f1eras de 50 a\u00f1os sentadas. Te parte. Y si ves a una pendeja, peor todav\u00eda. \u00bfQu\u00e9 haces qu\u00e9 no est\u00e1s estudiando, nena? \u00bfQui\u00e9nes son tus padres?. Es cierto que la ciudad cambi\u00f3, pero seguimos viendo a los trabas en la Pedernera, a las pendejas en la ruta y a las \u201cL\u00edas\u201d en las ventanas. Eso no cambi\u00f3.<\/p>\n

Llueve. El agua del termo se termin\u00f3. Momento de la despedida. Surge una \u00faltima pregunta, inevitable.<\/p>\n