{"id":2741,"date":"2020-04-02T11:02:42","date_gmt":"2020-04-02T14:02:42","guid":{"rendered":"https:\/\/comunicampus.org\/?p=2741"},"modified":"2022-03-17T14:20:53","modified_gmt":"2022-03-17T17:20:53","slug":"pobreza-y-marginalidad-los-invisibles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contratexto.comunicampus.org\/2020\/04\/02\/pobreza-y-marginalidad-los-invisibles\/","title":{"rendered":"Pobreza y marginalidad: Los invisibles"},"content":{"rendered":"
\u201cS\u00f3lo tenemos soledad y la soledad es el peor amigo\u201d, dice Juan Aguade. Con su hermano Luciano se refugian en una piecita abandonada del Andino. Cuentan c\u00f3mo es vivir al d\u00eda<\/strong><\/p>\n En medio del Andino hay una piecita blanca de seis metros cuadrados con una puerta en el frente y una ventana en el costado derecho, ambas de una madera ya muy deteriorada y cubiertas por rejas negras. La fachada est\u00e1 decorada con un grafiti negro a la derecha de la puerta, con la frase \u201cBasta de culpar a CALLEJEROS\u201d. En su interior, tirados en el suelo, hay dos colchones gastados y sucios y, sobre cada uno de ellos, una manta en las mismas condiciones. Gran parte de sus paredes grises est\u00e1n cubiertas por azulejos blancos, algunos ya rotos y, en la parte superior, asoman ganchos de fierro, huellas de lo que en alg\u00fan momento fue un dep\u00f3sito ferroviario.<\/p>\n En lugar de mesas y sillas, baldes de pl\u00e1stico y un tronco que funciona como silla o como mesa, seg\u00fan la ocasi\u00f3n. En un rinc\u00f3n hay un ba\u00f1o de dos metros cuadrados, tan estropeado como el resto del lugar. Por la ventana se puede ver un cielo gris y algunas gotas que caen, como si el clima intentara transmitir la tristeza y desesperanza que genera vivir en un lugar as\u00ed, completamente desgastado por el abandono y el paso del tiempo. All\u00ed viven Juan y Luciano Aguade, dos hermanos de 28 y 27 a\u00f1os que, al quedar en situaci\u00f3n de calle, encontraron refugio en aquel lugar, se apropiaron de \u00e9l y lo convirtieron en su hogar.<\/p>\n Juan mide poco menos de metro setenta y es delgado, su tez es relativamente clara, manchada por una barba apenas pronunciada, y su pelo es negro. Lleva puesto un pantal\u00f3n de buzo azul marca Adidas, un pul\u00f3ver blanco con rayas negras y capucha, todo sucio y roto en los codos, y unas zapatillas deportivas negras con la suela blanca. Ambos afirman que lo que los llev\u00f3 a vivir en esta situaci\u00f3n fue el fallecimiento de su padre. Eso los dej\u00f3 devastados. Carolina C\u00e1ceres, Trabajadora Social que se encuentra en la guardia de emergencia de Promoci\u00f3n Social, comenta que en R\u00edo Cuarto hay ocho personas en situaci\u00f3n de extrema vulnerabilidad. \u201cParece poco, pero para una ciudad como \u00e9sta, que es tan generosa con la gente que vive en esas condiciones, que siempre nos avisa si ve que alguien se qued\u00f3 en la calle y colabora con ellos, es un n\u00famero muy grande\u201d, afirma. Plantea que la mayor\u00eda de estos casos tienen que ver con un alcoholismo pronunciado. \u201cClaramente, el problema de base de estos chicos es de consumo, y est\u00e1 la cuesti\u00f3n de que no pueden ser trasladados ni tratados en contra de su voluntad. Esto es un problema muy grande para los que trabajamos en Promoci\u00f3n Social\u201d, explica.<\/p>\n Del aula al trabajo<\/strong><\/p>\n Miembros de una familia muy humilde de 12 hermanos (cuatro mujeres y ocho varones), Juan y Luciano de chicos viv\u00edan en el barrio Oncativo. \u201cFuimos una de las primeras familias en llegar ah\u00ed, al principio hab\u00eda dos o tres casitas\u201d, comenta Juan. A causa de la pobreza en la que se encontraban inmersos, de ni\u00f1os tuvieron que salir a trabajar. \u201cViste que cuando sos chico a la ma\u00f1ana vas a la escuela y despu\u00e9s de comer sal\u00eds a jugar con tus amigos, \u00bfno? Bueno, nosotros no conocimos lo que era hacer eso, porque \u00edbamos al colegio y despu\u00e9s sal\u00edamos a trabajar para poder juntar una moneda para la comida”, expresa. Con tan s\u00f3lo ocho y siete a\u00f1os, luego de la jornada escolar, recorr\u00edan las calles de R\u00edo Cuarto vendiendo pan casero que cocinaba su madre o salamines y morcillas que hac\u00eda su padre; tambi\u00e9n sol\u00edan acompa\u00f1arlo en su trabajo como carrero.<\/p>\n Debido a que su padre era alcoh\u00f3lico, muchas veces recib\u00edan golpes y maltratos. \u201cNos pegaba con lo primero que encontrara, un cinto, un palo o el rebenque del caballo”, explica Juan, acostado en su colch\u00f3n, ya que en los d\u00edas de humedad le duele mucho la pierna, y le cuesta levantarse. \u201cNos pegaba porque nos gast\u00e1bamos la plata en una salita que hab\u00eda en el centro. Pero a veces no hac\u00edamos nada malo y no sab\u00edamos por qu\u00e9 estaba enojado\u201d.<\/p>\n A pesar de los malos tratos, siempre recuerdan a su padre con enorme cari\u00f1o. \u201cMi viejo era una masa, era el mejor\u201d, dice Luciano, acentuando las \u00faltimas palabras con su mano y con una enorme sonrisa en su rostro. Luego, su felicidad es reemplazada por una mueca de tristeza y a\u00f1ade: \u201cLa muerte de mi viejo nos peg\u00f3 fuerte, pero qu\u00e9 lo vamos a segundear si est\u00e1 en un caj\u00f3n. Por eso la seguimos remando y le mandamos gas, en el sentido de salir a pedir o a barrer veredas para juntar una moneda\u201d.<\/p>\n A causa del alcoholismo y con 49 a\u00f1os, su padre falleci\u00f3 hace cuatro de un ataque al coraz\u00f3n. \u201cCuando vino la ambulancia, nos dijeron que no pod\u00edan hacer nada porque estaba muerto y lo dejaron tirado en un colch\u00f3n de mi casa\u201d, dice Juan, incr\u00e9dulo. Su madre se mud\u00f3 a un departamento, algunos de sus hermanos se quedaron en la casa de la familia y Juan se mud\u00f3 a una casita junto con su novia. Pero luego sufri\u00f3 el incidente que lo dej\u00f3 rengo, por lo que ya no pudo trabajar y comenz\u00f3 a atrasarse con el alquiler, hasta que fueron desalojados. \u201cNos quedamos en la calle y con lo puesto, porque tuvimos que darles todos nuestros muebles para pagar los meses que deb\u00edamos\u201d, comenta, negando con la cabeza. Dos a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de su padre, uno de sus hermanos falleci\u00f3 en un accidente de moto y otro se suicid\u00f3. \u201cSe ahorc\u00f3 por una mina el chab\u00f3n\u201d, cuenta Luciano, sentado en su colch\u00f3n con las piernas cruzadas y sus manos abraz\u00e1ndolas. Otro de sus hermanos se encuentra preso actualmente.<\/p>\n Juan y su novia, D\u00e9bora, sin otra alternativa posible, siguieron su vida dentro de uno de los vagones abandonados del Andino. \u201cEn invierno, cuando no aguant\u00e1bamos el fr\u00edo, calent\u00e1bamos agua en una botella con dos velas y, cuando estaba bien caliente, moj\u00e1bamos un trapo que met\u00edamos adentro de una bolsa y lo pon\u00edamos encima nuestro para calentarnos. Tipo bolsa de agua\u201d, dice mientras se r\u00ede. \u201cY en verano, ac\u00e1 donde estamos ahora es lindo, m\u00e1s fresquito. Pero en el vag\u00f3n, a las siete de la ma\u00f1ana nos despert\u00e1bamos recagados porque se empezaba a escuchar como un pluuum, y pens\u00e1bamos que alguien ven\u00eda a buscar bardo\u201d, explica con una sonrisa y luego agrega: \u201c\u00a1Eran las chapas del vag\u00f3n que cruj\u00edan por el calor!\u201d, suelta una carcajada. \u201cTipo siete de la ma\u00f1ana tir\u00e1bamos el colch\u00f3n abajo del vag\u00f3n, que hab\u00eda sombra. Y como a las diez, cuando ah\u00ed se pon\u00eda pesado, nos \u00edbamos abajo de alg\u00fan \u00e1rbol\u201d, relata mientras se\u00f1ala los \u00e1rboles que antiguamente utilizaban como refugio del sol, a escasos metros de su hogar.<\/p>\n Luciano dice que cuando sali\u00f3 de la c\u00e1rcel, hace un a\u00f1o y medio, se mud\u00f3 con su hermano. \u201cM\u00e1s vale que me iba a venir con \u00e9l, porque somos hermanos y los hermanos tienen que bancarse siempre\u201d, afirma.<\/p>\n Juan, m\u00e1s conocido como \u201cel rengo\u201d, es padre de dos ni\u00f1as: una de cuatro a\u00f1os, que vive con la madre de Juan, y una beb\u00e9 de tres meses que vive con la hermana de Juan. \u201cA eso lo decidi\u00f3 la Senaf (Secretar\u00eda de Ni\u00f1ez, Adolescencia y Familia), que mis hijas no pod\u00edan vivir con nosotros. Pero a m\u00ed me parece bien, \u00bfc\u00f3mo van a vivir de esta manera, en este lugar?\u201d, dice Juan y se\u00f1ala a su alrededor.<\/p>\n \u201cPiensan que somos delincuentes\u201d<\/strong><\/p>\n \u201cEs complicado el tema con la gente, porque como andamos pidiendo se piensan que somos delincuentes\u201d, dice Juan, a lo que Luciano agrega: \u201cPero preferimos pedir antes que andar robando, y les hablamos bien porque con el respeto se llega a todos lados\u201d.<\/p>\n Los vecinos del lugar califican a los Aguade como violentos y maleducados y, una minor\u00eda, los trata de delincuentes o alcoh\u00f3licos. \u201cMucha gente viene a pedir comida y siempre les doy algo. Pero ellos vienen y quieren que les f\u00ede una caja de vino y no voy a hacerlo, entonces empiezan a hablarme de muy mala manera\u201d, afirma el due\u00f1o de un kiosco, quien pide reserva de la identidad.<\/p>\n \u201cAs\u00ed como la gente los ve como un peligro, ellos tambi\u00e9n se sienten completamente violentados por ese contexto\u201d, dice C\u00e1ceres. \u201cEs paradigm\u00e1tico: nosotros tenemos seguridad, una puerta de casa que podemos cerrar con llave, tambi\u00e9n una familia y amigos que sabemos que nos protegen. Pero ellos no tienen nada de eso, entonces operan as\u00ed, haciendo bardo. Es su forma de generar seguridad en ese contexto\u201d, alega.<\/p>\n Juan afirma que el lugar es muy inseguro: \u201cDe d\u00eda anda mucha gente y hay polic\u00edas, pero a la noche no sab\u00e9s lo que es esto, es tierra de nadie. Entonces tenemos que andar atentos porque vienen a robarnos las pocas cositas que tenemos o a querer meterse y quitarnos la casa. La otra vez, salimos a barrer veredas y cuando volvimos se hab\u00edan robado una garrafita y un quemador que ten\u00edamos para cocinarnos; f\u00edjate que por ah\u00ed hay paquetes de fideos y otras cosas, porque nos cocin\u00e1bamos siempre, pero ahora no tenemos con qu\u00e9\u201d, expresa mientras se\u00f1ala una caja que hay cerca del ba\u00f1o, con paquetes de fideos y huevos. Luego a\u00f1ade: \u201cEncima fue un chab\u00f3n que lo segundeamos un par de veces, le prest\u00e1bamos un colchoncito para que no durmiera en la calle o le d\u00e1bamos comida\u201d.<\/p>\n Estado ausente<\/strong><\/p>\n Patricia Mu\u00f1oz Garc\u00eda, Trabajadora Social que ha colaborado en muchos casos de gente en situaci\u00f3n de calle, afirma que uno de los problemas fundamentales es la falta de pol\u00edticas y organismos en la ciudad que puedan abordar casos como el de los Aguade. \u201cEs muy compleja esta situaci\u00f3n, y creo que se da por falta de dispositivos de contenci\u00f3n. El contexto actual no ayuda en lo m\u00e1s m\u00ednimo, porque se ha recortado todo, hay una gran crisis y un escenario de ajustes\u201d, opina y luego agrega: \u201cTodo est\u00e1 muy precarizado; en Promoci\u00f3n Social tendr\u00eda que haber un equipo exclusivo para los casos de situaci\u00f3n de calle, no una guardia, porque esa guardia recibe todo tipo de demandas\u201d.<\/p>\n Dice que el n\u00famero de personas en situaci\u00f3n de calle en la ciudad no es s\u00f3lo ocho, sino que supera los 15. \u201cPasa que por ah\u00ed algunos tienen techo porque encuentran alguna construcci\u00f3n abandonada y se meten ah\u00ed, entonces no los cuentan como una situaci\u00f3n de calle. Pero lo es, porque no son condiciones para que una persona pueda vivir\u201d.<\/p>\n Mu\u00f1oz est\u00e1 convencida de que existe una carencia de pol\u00edticas que aborden problemas como \u00e9ste. \u201cEs muy complejo este problema, y creo que la fundamentaci\u00f3n es la ausencia del Estado, de pol\u00edticas p\u00fablicas y legales. A ellos se les est\u00e1n vulnerando derechos primordiales como el derecho a la alimentaci\u00f3n y a tener una vivienda. Son v\u00edctimas del sistema y, lamentablemente, no s\u00e9 d\u00f3nde vamos a terminar, porque no hay intenciones de crear un equipo\u201d, advierte.<\/p>\n Juan sostiene que el Municipio no ha demostrado inter\u00e9s en colaborar con su causa: \u201cLas asistentes sociales vinieron tres veces, pero ni siquiera quisieron pasar a ver c\u00f3mo vivimos, siempre se quedan afuera. Fui varias veces a pedirle ayuda al intendente, pero nunca me atendi\u00f3, la otra vez fui y un chab\u00f3n que no s\u00e9 el nombre me dijo: \u2018Andate flaco, ya te dije mil veces que no vengas a romper las bolas ac\u00e1\u2019\u201d.<\/p>\n Un principio de soluci\u00f3n es, para Mu\u00f1oz, la creaci\u00f3n de un hogar en donde personas en estas condiciones puedan dormir, ba\u00f1arse o comer. \u201cLa gente en situaci\u00f3n de calle tendr\u00eda que tener su propio parador. Obviamente esa situaci\u00f3n de calle lleva su tiempo y hay que acompa\u00f1arlos, ayudarlos, preguntarles qu\u00e9 les gusta hacer. Lamentablemente, estamos muy acostumbrados a decirles qu\u00e9 hacer\u201d, expresa.<\/p>\n Juan asegura que le gustar\u00eda trabajar en alguna quinta, huerta o vivero, ya que tiene mucha afinidad con las plantas: \u201cA m\u00ed me gusta mucho la bot\u00e1nica. De chico, con mi viejo siempre hac\u00edamos una quintita\u201d. Por otro lado, Luciano expresa que cualquier trabajo ser\u00eda de su agrado, \u201cyo trabajo en lo que sea, porque tengo las manos y los pies sanos, entonces puedo hacer cualquier cosa, no como mi hermano. Por eso estoy con \u00e9l, lo sigo a todos lados porque los hermanos tienen que ayudarse\u201d, comenta, luego dice con una sonrisa: \u201cChe, est\u00e1n muy ricos los mates\u201d.<\/p>\n Sobre el final, Juan agradece la visita: \u201c\u00a1Est\u00e1 bueno que alguien se preocupe por nosotros y nos venga a preguntar c\u00f3mo estamos! Nunca lo hab\u00edan hecho, estamos recontentos. Que la gente sepa c\u00f3mo vivimos. Una vez fuimos a hablar para que venga alg\u00fan medio, pero nunca nos dieron bola. As\u00ed que ya saben, pueden venir a charlar con nosotros cuando quieran, nos hace rebi\u00e9n hablar con otras personas\u201d.<\/p>\n <\/p>\n
\nLuciano es de la misma altura y tez que su hermano, pero un poco menos delgado, su pelo es m\u00e1s claro y tambi\u00e9n lleva una leve barba. Viste una bombacha de campo verde musgo, un rompeviento azul con parches grises en los codos y unas zapatillas id\u00e9nticas a las de su hermano, pero de color azul.<\/p>\n
\nJuan, el mayor, agrega que el otro desencadenante fue que en esa \u00e9poca sufri\u00f3 un asalto, en el que le dispararon en el muslo derecho. \u201cPasa que me par\u00e9 de manos, me resist\u00ed y uno de los chabones me dispar\u00f3. Tuve cu\u00e1druple fractura de f\u00e9mur, me qued\u00f3 el hueso partido al medio\u201d, explica. Luego del incidente le hicieron una cirug\u00eda y le colocaron una pr\u00f3tesis. Debido a la falta de cuidados, su pr\u00f3tesis se est\u00e1 saliendo de lugar, ahora tiene un hueco encima de la rodilla por el que asoma una infecci\u00f3n por las condiciones de humedad y suciedad en las que vive. \u201cEn realidad ya me la tendr\u00edan que haber cortado a la pierna\u201d, cuenta Juan. Actualmente, s\u00f3lo puede caminar acompa\u00f1ado de un par de muletas que dificultan su movimiento. Por su parte, Luciano cuenta que fue preso por robo calificado con arma de fuego, y que el hecho de tener antecedentes le impide conseguir un trabajo estable. Nadie est\u00e1 dispuesto a emplearlo.<\/p>\n